María… historia de un desastre
Agosto 1, 2008
María es una persona peculiar, sólo hay que observar por un momento su forma de caminar para darse cuenta de que es un “pelín” torpe. Las líneas de la acera ya son todo un obstáculo para ella. Lo peor es cuando la tienes delante de ti en las cajas del Carrefour. Ahí está ella, intentando meter a toda prisa la compra en las bolsas, buscando el monedero en ese bolso gigantesco. Cuando lo encuentra por fin, misteriosamente se escurre de sus manos -¿estará untado de mantequilla?, te preguntas- tarjetas, monedas, fotografías, todo queda esparcido por el suelo, pero… ahí no acaba el desastre, justo cuando se agacha para recoger lo tirado, se le queda enganchado el dedo meñique en el asa de la bolsa arrastrándola con ella al suelo, resultado, botes de comida repartida por los cuatro costados. Resoplas, bufas, maldices, estás a punto de estallar y darle un par de gritos, cuando notas su mirada desbordando disculpas acompañada de una sonrisa nerviosa que hace desaparecer como por arte de magia todo tu enfado y ahí acabas tú, ayudándole a recoger todo y tranquilizando sus nervios para que deje de hacer malabares con la comida.
Después del episodio anterior acabamos siendo grandes amigas. María era una fuente inagotable de anécdotas, y ésta que paso a contar sucedió hace ya algunos años, lo que indica que María sigue siendo igual de “habilidosa” en la actualidad.
Un día de junio recibió una llamada inesperada, un amigo le propuso ir a una Capea que se iba a hacer en una finca a las afueras de Madrid. Irían unas cien personas, de las cuales María no conocía a nadie, excepto al amigo culpable de la llamada. Para ir rompiendo el hielo y los asistentes se fueran conociendo, se había organizado una cena en un restaurante del centro la noche anterior al encuentro.
Cuando colgó el teléfono, se dio cuenta de que había dicho que sí, que iría. Lo primero que pensó fue que era de locos el acudir, pero eran más las ganas de salir del caparazón en el que estaba escondida, que el miedo a los desconocidos. Y ni corta ni perezosa empezó a organizarse el vestuario para el gran acontecimiento.
Por fin llegó la gran noche, y ahí estaba ella, delante del espejo, intentando aprobar lo que veía, vestido nuevo, ¿cara nueva?… desgraciadamente no había tiempo para ir al cirujano. Se armó de valor, respiró hondo y con paso aparentemente decidido se dirigió al restaurante donde se daría la cena, la primera prueba a superar.
Empezó el martirio, procesión de gente… hola, mi nombre es fulano, mengano o zutano… había de todas partes de España, Barcelona, Zaragoza, La Coruña… hasta habían venido de más allá del Atlántico. Por todas partes había corrillos de personas hablando animadamente, y un poco apartada, ahí estaba ella, mirando hacia un lado, hacia el otro, intentando decidir qué conversación era la más adecuada para acercarse o incluso, tener la osadía de participar. Al final decidió que era mejor hacer una inspección del terreno y pasar lo más desapercibida posible.
El restaurante tenía dos plantas, y como no hay nada mejor para disimular que aparentar que sabes a donde vas, subió a la planta superior sin saber lo que se encontraría, y lo que se encontró fue a nadie… ¿y ahora qué?… pues nada, volver a bajar. De repente los escalones desaparecieron bajo sus pies, ¡¡pom crash!! ¡¡huy!! ¡¡catapum!!, nunca se ha visto a nadie bajar tan deprisa una escalera… y además con las piernas a la altura de la barbilla. El dolor que sintió no fue tan fuerte como el sentimiento de vergüenza al ver a los numerosos espectadores que vieron sus acrobacias con la boca abierta… sólo quería que le tragase la tierra, pero ésta hizo oídos sordos y la dejó en la misma posición, sentada en el suelo, roja como la grana y haciendo esfuerzos para recomponer el poco orgullo que le quedaba.
Fin del primer capítulo
Entry Filed under: General. .
1 Comment Add your own
Leave a Comment
Some HTML allowed:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>
Trackback this post | Subscribe to the comments via RSS Feed
1.
Carmen | Agosto 5, 2008 at 10:53 am
jajajajajajaajjaja……………..Anita, de que suena esa historia?
Que tiempossssssssss